Ayude a difundir la concienciación

Al igual que la historia de Benjamin, un padre, un familiar o un amigo de la familia son los primeros en identificar “El Brillo Blanco”. Para obtener más información sobre cómo detectar “El Brillo Blanco” y sobre si debería buscar atención, haga clic en las preguntas para obtener respuestas detalladas.

 

Explicación de "El Brillo Blanco"

  • ¿Qué es “El Brillo Blanco”?

    La leucocoria, el término médico para describir “El Brillo Blanco”, es un reflejo de ojos rojos anormal, común en diversas enfermedades oculares infantiles devastadoras, y se observa como un “brillo” amarillo en la pupila. De hecho, leucocoria significa pupila blanca y se recomienda recibir atención oportuna por parte de personal médico apropiado si se observa “El Brillo Blanco” en varias fotografías.

  • ¿Qué tan común es “El Brillo Blanco”?

    Según el National Eye Institute, hay una tasa de incidencia potencial de 20,000 a 30,000 casos por cada millón de niños al año. Los trastornos de la vista son la cuarta discapacidad más común en Estados Unidos y la afección más discapacitante en la niñez.

"El Brillo Blanco" en fotografías.

Diagnóstico de "El Brillo Blanco"

  • ¿Qué enfermedades están asociadas con "El Brillo Blanco"?

    “El Brillo Blanco” es un indicador de hasta 16 enfermedades oculares infantiles devastadoras, así como la principal causa evitable de ambliopía, una ceguera infantil monocular.

    Algunas de las enfermedades, tales como la miopía, se pueden corregir. Algunas otras son más devastadoras pero, se pueden prevenir.

    Entre las enfermedades relacionadas con el brillo blanco, se encuentran las siguientes:

    • Ambliopía: ceguera infantil monocular.
    • Cataratas: opacificación del cristalino del ojo.
    • Cataratas congénitas: opacificación del cristalino del ojo presente al nacer.
    • Melanoma de coroides: cáncer en la capa de vasos sanguíneos de la coroides, bajo la retina.
    • Enfermedad de Coats: un trastorno ocular poco común que consiste en el desarrollo anormal de los vasos sanguíneos de la retina, que recubre la pared posterior del ojo. Debido a que varios componentes de la sangre fluyen hacia la retina, el líquido se acumula bajo ella. Esto puede provocar la pérdida de la vista, en particular la visión central, y desprendimiento de retina de otras capas del ojo.
    • Coloboma: un orificio u otro defecto en el iris.
    • Enfermedad de Norrie
    • Vítreo Primario Hiperplásico Persistente
    • Retinoblastoma: cáncer infantil provocado por células retinianas en uno o ambos ojos y que puede afectar a un niño desde que está en el útero hasta los 8 años. Por lo general, este cáncer se diagnostica entre los 12 y 24 meses. Si se detecta a tiempo, este cáncer es curable.
    • Desprendimiento de retina
    • Displasia retiniana
    • Retinopatía del prematuro
    • Toxocarosis
    • Traumatismo
  • ¿Qué tan importante es el test del reflejo rojo? y ¿cómo se debería realizar?

    Reimpreso a partir de
    Los Angeles Pediatric Society Newsletter – Winter 2010, Vol. 75, No. 1

    Los recién nacidos no nacen con visión 20/20. Hay una breve ventana de tiempo en el primer año de vida durante el cual la retina y la corteza visual aprenden a trabajar en conjunto para producir la percepción de la vista formada. Si algo interfiere con la creación de una imagen retiniana nítida, el resultado puede ser una ambliopía permanente y densa.

    Evaluar la función visual en un recién nacido o un niño que aún no puede hablar puede ser bastante difícil. La manera más efectiva para detectar una patología ocular en esta población es el test del reflejo rojo, mediante el cual se puede identificar cataratas, desprendimiento de retina y anisometropía.

    En 2008, la American Academy of Pediatrics (AAP) revisó su declaración de políticas sobre la realización del test del reflejo rojo. Recomendó lo siguiente:

    1. Se debe realizar el test a todos los recién nacidos antes de recibir el alta de la sala de recién nacidos y en TODOS los exámenes posteriores.
    2. Se pueden documentar los resultados respecto de si el reflejo en ambos ojos era igual en color, intensidad y claridad.
    3. Se debe derivar de inmediato a los niños con reflejos anormales a un oftalmólogo para una evaluación adicional.
    4. El oftalmólogo debe confirmar con el pediatra que se realizó la consulta.
    5. Los niños con antecedentes familiares de enfermedades de la vista hereditarias deben ser derivados a un oftalmólogo para evaluación.
    6. Si los padres tienen antecedentes relacionados con leucocoria, el pediatra debería derivar al paciente a un oftalmólogo para evaluar, por una posible retinoblastoma.*

    (*Esta última recomendación es particularmente importante, sobre todo en una época donde los padres pueden notar un reflejo rojo distinto con una fotografía digital con flash).

    Incluso en los niños con patologías oculares, el test del reflejo rojo puede ser difícil de realizar. En 2003, un estudio (Abramson et al, Pediatrics) evaluó a 1632 pacientes con retinoblastoma pero sin antecedentes familiares y se descubrió que los familiares hicieron la primera observación en el 80 % de los casos, mientras que los pediatras fueron los primeros en reconocer la anomalía solo el 8 % de las veces.

    En la actualidad, gran parte de esto se puede atribuir a la frecuencia con que los padres toman fotografías con flash con cámaras digitales. Debido a que el test del reflejo rojo evalúa principalmente la retina dentro de la mácula, se podría pasar por alto una lesión de retinoblastoma que se encuentra alejada en la retina periférica, mientras que una fotografía con flash tomada desde cierto ángulo puede identificar un tumor en la periferia. Debido a estas estadísticas, es importante que los pediatras sigan las recomendaciones de la AAP sobre derivar a un oftalmólogo en caso de que los padres comenten sobre un reflejo anormal, incluso en el entorno de una evaluación común en la consulta.

    Hay diversas y simples formas para aumentar la precisión del test del reflejo rojo. Lo primero es realizar la evaluación en una habitación poco iluminada u oscura. Puede demorar 10 segundos desde que se apagan las luces para que la pupila alcance su máxima dilatación. Lo segundo es pararse a 4 o 6 pies de distancia del niño y mirar a través del oftalmoscopio directo para tener un enfoque claro de la cara completa. Después, se debe utilizar un tamaño de apertura lo suficientemente grande para iluminar ambos ojos. Con la iluminación simultánea, es más fácil comparar el reflejo.

    Una catarata puede provocar la ausencia de reflejo en un ojo. Por el contrario, un niño con desprendimiento de retina o Enfermedad de Coats puede presentar un reflejo blanco. En los casos donde ambos ojos presentan un reflejo rojo, pero uno es más brillante que el otro, el niño puede tener reacciones diferentes provocadas por una ambliopía anisometrópica.

    Todos los pediatras deben estar cómodos cuando realizan este test simple pero importante. En muchos casos, una patología que se detecta gracias a un reflejo rojo anormal se puede tratar y, en algunos casos, puede salvar el ojo o la vida de un niño.

  • ¿Qué ocurre durante el test del reflejo rojo?

    El médico dilata el ojo de su hijo y alumbra la parte posterior del ojo con un oftalmoscopio. Un reflejo blanco indica leucocoria y un reflejo naranja es normal.

  • ¿Qué debería esperar si el oftalmólogo detecta "El Brillo Blanco" en el ojo de mi hijo?

    Después de confirmar la leucocoria, el médico deberá tratar la causa subyacente que la provoca. En el 80 % de los casos, la detección temprana de enfermedades y trastornos infantiles que provocan ceguera se pueden prevenir o corregir. Ya que existen 16 trastornos diferentes asociados, el tratamiento correcto dependerá en el trastorno que provoca “El Brillo Blanco”.